Lore: Heracles, y sus 12 Labores.


Heracles es hija de Zeus y una Reina mortal, ella fue concebida junto con su hermano gemelo Ificles con tres meses de antelación debido a que la actual esposa de Zeus se propuso a acabar con la descendencia de éste al enterarse del adulterio que el cometió. Ya que los hijos/hijas de éste nacimiento tendrían derecho a la corona.

Hera, esposa de Zeus fue a donde la Reina vivía para deshacerse de las criaturas, pero fue engañada por Galantis, quien fue convertida en un animal silvestre por Hera. Esto dio tiempo a la madre de las gemelas para huir y poder dar a luz a sus hijas. Al mismo tiempo, Hera hizo que Euristeo naciera con dos meses de antelación para que éste reclamara la corona y no alguna de las gemelas.

Cuándo Hera descubrió dónde la bebé Heracles vivía de inmediato envió dos serpientes para matarla mientras dormía en su cuna. Heracles estrangulo a las serpientes con cada mano y fue descubierta jugando con los cadáveres de ellas por una servidumbre a la mañana siguiente.

Heracles creció sana y fuerte. Recibió con su hermana clases de música del maestro Lino, pero era una estudiante rebelde e indisciplinada. Lino la regañaba constantemente, y un día Heracles se enfureció de tal manera que lo golpeó con una lira, matándolo al instante. La joven Heracles debió comparecer ante un tribunal, acusada de asesinato, pero se salió del apuro citando una sentencia de Radamantis, según la cual existía el derecho de matar al adversario en caso de legítima defensa (aunque realmente Lino no había tocado a Heracles). Fue pues, absuelta. Después del altercado fue enviada al campo por el Rey.
Hera, esposa de Zeus.
Más adelante en el tiempo, la maldición cayó sobre Heracles. Hera logró enfurecerla y en un arranque de ira le dio muerte a buena parte de su familia. Al recobrar la conciencia y darse cuenta del terrorífico acto que cometió se fue aislándose en las montañas para vivir sola. El tiempo pasó y fue vista en tierras salvajes por lo que su hermano gemelo fue a por ella para convencerle de visitar el Oráculo de Delfos. Cuándo la encontró logró hacerla visitar dicho oráculo para poder conocer la manera de reivindicarse.

El Oráculo le dijo que debía completar 11 pruebas que un hombre debía imponerle (que al final se convirtieron en 12), al preguntar el nombre de aquel hombre, no grata fue su sorpresa al saber que era Euristeo. Aquel hombre la envidiaba por tener tanta fuerza, mismo que usurpó la silla que les pertenecía a los gemelos. Ella encamino hacia Euristeo para conocer su voluntad.


Primera tarea: Matar al León de Nemea y Despojarle de su Piel.

Heracles se embarcó en la aventura: El león de Nemea era un despiadado monstruo que vivía en Nemea, aterrorizando sus alrededores. Su verdadero punto fuerte era que tenía una piel tan gruesa que resultaba impenetrable a las armas, por lo que parecía ser invencible. Heracles viajó a la ciudad, donde se hospedó en casa de Molorco, y después partió a la cacería de la fiera. Le disparó flechas, le atacó con una espada de bronce y le golpeó con un garrote hecho de un olivo, pero todo resultó inútil. Entonces Heracles planeó un golpe estratégico. Fue a la guarida del animal, que tenía dos entradas, y taponó una de ellas. Azuzó al león para que entrara por la otra, y acorralándolo, lo estranguló.

Heracles llevó el cuerpo del león a Micenas para que lo viera Euristeo, pero éste se asustó tanto que le prohibió volver a entrar en la ciudad; de ahí en adelante, el fruto de sus trabajos debería mostrárselo desde fuera. Euristeo ordenó a sus herreros que le forjasen una tinaja de bronce que escondió bajo tierra, y en la que se refugiaba cada vez que se anunciaba a Heracles, comunicándole sus instrucciones a través de un heraldo.

Pero el trabajo aún no estaba terminado, ya que Heracles debía despojar al león de su piel. Pero como ésta resultaba impenetrable a las armas, estuvo horas y horas intentándolo sin éxito. Al fin Atena, disfrazada de vieja bruja, ayudó a Heracles, advirtiéndole de que las mejores herramientas para cortar la piel del león eran sus propias garras. Con esta pequeña intervención divina, Heracles completó su primer trabajo.

La gruesísima piel del león de Nemea fue utilizada por Heracles en todas las aventuras que sucedieron a ésta, como la más eficaz de las armaduras, e hizo servir la cabeza del león de yelmo.
Hidra de Lerna
Segunda Tarea: Matar a la Hidra de Lerna.

La Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático ctónico con forma de serpiente policéfala, cuyo número de cabezas, según las distintas versiones, va desde tres, cinco o nueve hasta cien, e incluso diez mil (siendo tres y nueve los números más frecuentes); poseía una, recubierta por láminas de bronce, que era inmortal. Lo que la hacía terrible era que cada vez que perdía una cabeza regeneraba dos (o una más fuerte, según otras versiones). También tenía un aliento tóxico. Fue criada por Hera bajo un platanus cerca de la fuente Amimone, en el lago de Lerna, donde había una entrada al inframundo que la hidra custodiaba. Su asesinato fue ordenado como segundo trabajo a Heracles para procurar la muerte de éste, ya que la hidra de Lerna era (o al menos eso se decía) hermana del León de Nemea (ambos eran hijos de Tifón y Equidna), y quería vengarse de Heracles por haber matado a su hermano.

Heracles llegó a la ciénaga próxima al lago de Lerna con su sobrino Yolao, al que había pedido ayuda, ya que él sólo se veía impotente contra el monstruo. Se cubrieron la boca y la nariz con una tela para protegerse del aliento tóxico de la hidra y se acercaron a la fuente Amimone, su refugio. Heracles disparó flechas con llamas al interior de la fuente para obligarla a salir, y una vez frente a frente, la atacó con su espada, cortándole varias cabezas. Según algunas versiones, Hera envió un cangrejo llamado Carcinos para que pellizcase los pies de Heracles y le estorbase, pero el héroe aplastó al animal y siguió luchando. La hidra regeneraba dos cabezas por cada una que perdía, así que Heracles se dio cuenta de que no iba a llegar a nada con ese método. Entonces, su sobrino Yolao tuvo la idea (probablemente inspirada por Atena) de quemar los cuellos de la hidra para cauterizar la herida y evitar así que pudiera regenerar dos nuevas cabezas. Después de que Heracles cortara la cabeza, Yolao pasaba por el muñón una tela ardiendo, y así, acabaron venciendo a la hidra de Lerna, que murió sin cabezas. Heracles tomó la inmortal, que era impotente sin el resto del cuerpo, y la enterró bajo una gran roca en el camino sagrado entre Lerna y Eleia, completando así su segundo trabajo. El héroe mojó la punta de sus flechas con la sangre venenosa de la hidra (que utilizaría en sus posteriores aventuras).

Pero Hera, en uno de sus ardides para perjudicarla al héroe, informó a Euristeo de que había sido Yolao quien había quemado los muñones, y éste tachó el trabajo de inválido, ya que Heracles había tenido ayuda.
Artemisa
Cuarta Tarea: Capturar a la Cierva de Cerinea.

La Cierva de Cerinea tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro. Estaba consagrada a Artemisa, ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro y había sido la única que había logrado escapar.

Heracles persiguió a la cierva día y noche durante un año sin lograr atraparla, ya que ésta era increíblemente veloz (tanto que ni las flechas la alcanzaban). Al fin, en el país de los Hiperbóreos, la capturó mientras ésta se paraba a beber agua, atravesándole las dos patas con flechas que sólo traspasaron piel, tendón y hueso (su sangre era un terrible veneno, capaz incluso de matar a dioses, por lo que Heracles prefirió no derramar ni una gota, puesto que tendría que dar explicaciones si lo hacía). Una vez inmovilizada, la apresó y la llevó a Micenas para que Euristeo la viera.

La gran hazaña de Heracles sirvió de ejemplo a muchos otros héroes de la antigüedad.

Quinta tarea: Capturar al Jabalí de Erimanto.

El Jabalí de Erimanto era una terrible criatura, capaz de crear terremotos a voluntad y de arrancar árboles de tajo con los colmillos, que vivía en Erimanto, causando estragos en todo el contorno. Este jabalí se alimentaba de hombres.

En el camino hacia Erimanto, Heracles hizo una parada para visitar a su viejo amigo el centauro Folo, que en memoria de tiempos lejanos, compartió con él su comida y su vino. Pero los otros centauros, al oler el vino que estaba especialmente reservado para ellos, enfurecieron hasta tal punto que atacaron a Heracles. Éste primero los rechazó, pero poco a poco lo hicieron enfurecer a él también, y empuñando su arco, mató a varios centauros con flechas untadas con la sangre de la Hidra de Lerna mientras los otros se retiraban acobardados.

Mientras Heracles enterraba a sus víctimas, su amigo Folo sacó una de las flechas de éste y se puso a examinarla, asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables como los centauros.  Heracles encontró al jabalí y se echó tras él. Tras perseguirlo durante varias horas, lo acorraló en una zona nevada, donde le saltó al lomo. Heracles lo encadenó y se lo llevó a Micenas vivo, cargándolo sobre sus hombros.
Helios, Dios del Sol.
Sexta Tarea: Limpiar los establos de Augías en un solo día.

Por designio de los dioses, el ganado de Augías, rey de la Élide, no sufría de enfermedades, y doce toros que su padre, el dios Sol Helios, le había regalado, defendían al resto de la manada, asegurando que tampoco sufriera bajas causadas por las fieras de los alrededores. Con todo esto, el ganado de Augías se convirtió en el mayor del país.

Euristeo impuso este trabajo a Heracles con el fin de humillarla y ridiculizarla, ya que era tal la cantidad de excrementos acumulados (los establos de Augías jamás habían sido limpiados) que resultaba prácticamente imposible limpiarlos en un sólo día. Así la gran Heracles, vencedora de terribles monstruos y realizadora de hazañas heroicas, caería humillada ante una tarea tan denigrante. Incluso Augías hizo una apuesta personal con Heracles, prometiendo regalarle una parte del ganado si lograba completar el trabajo.

Nadie esperaba que Heracles lo consiguiera, ya que en este trabajo la fuerza no le servía de nada, pero lo que hizo la astuta heroína fue desviar el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, llevándolos a través de los establos por un canal que ella mismo había cavado. Los ríos arrastraron toda la suciedad y Heracles, ante la sorpresa de todos, completó su quinto trabajo.

Séptima Tarea: Matar a los Pájaros del Estínfalo

Los Pájaros del Estínfalo eran unas aves que tenían pico, alas y garras de bronce. Poblaban la región y el bosque de alrededor del lago Estínfalo. Euristeo encomedó a Heracles como septimo trabajo que acabara con estos pájaros ya que constituían un auténtico peligro, pues eran carnívoros y en ocasiones atacaban al ganado o a la población, y sus excrementos venenosos arruinaban los cultivos.

Heracles llegó al Estínfalo y se puso a disparar su arco contra las aves, derribando a muchas de ellas. Pero poco a poco se vio impotente ante su misión, puesto que eran demasiadas para sus flechas y su legendaria fuerza no le servía de nada, ya que en el aire no podía atraparlas. Entonces apareció Atena, le dio un cascabel de bronce y le dijo que lo tocara desde la cima de una colina elevada. Al hacerlo, los pájaros se asustaron de tal modo que emprendieron el vuelo y jamás se los volvió a ver en el lago ni en el bosque. La mayoría huyeron a la isla de Ares, en el mar Negro, pero algunos de ellos se dirigieron a Micenas. Cuando Heracles regresó a la dicha polis, Euristeo se hallaba en su refugio, ya que varios de los pájaros del Estínfalo revoloteaban alrededor de su palacio. Al ver esto, Heracles sonó su cascabel y las aves se alejaron de allí.

Luego de ello se da cuenta que Hera estaba hablando con Euristeo, ella le había hecho cambiar de parecer respecto a la tarea número 6. Con el pretexto de que Heracles no había limpiado nada, sino que todo el trabajo lo habían hecho los ríos anularon la tarea número 6. Por lo que debía realizar otra en su lugar.

Y para colmo de desgracias, cuando Heracles exigió a Augías la parte del ganado que le había prometido, éste se escaqueó utilizando el mismo argumento de que el trabajo lo habían realizado los ríos. Heracles llevó el asunto a los tribunales, y el testimonio de Fileo, hijo de Augías, a favor del héroe, convenció a los jueces de que Augías debía cumplir con su promesa. Éste entregó a regañadientes la parte del ganado que prometiera en la apuesta y desterró a su hijo por haberle hecho perder el juicio. Heracles, furioso por semejante injusticia, abandonó la Élide, y buscando alianzas entre los príncipes de toda Grecia, declaró la guerra a Augías. Éste envió a su ejército al contraataque, capitaneado por los hermanos gemelos moliónidas, sus dos eficientes generales. Estos aprovecharon que Heracles se sintió enferma y les firmó una tregua para atacar por sorpresa. Derrotaron terriblemente a los hombres de la heroína y asesinaron a su hermano Ificles, que le había acompañado a la guerra. Vistas las numerosas bajas, los corintios, aliados de Heracles, declararon oficialmente la paz al ejército de Augías, firmando una tregua ístmica, en honor a los Juegos Ístmicos.

Pero Heracles no olvidó aquella puñalada por la espalda. Tres años después, aprovechó que los moliónidas y sus hombres se encontraban celebrando un festival en honor a Poseidón para tenderles una emboscada, en la que masacró al ejército de Augías y mató a su hijo Éurito y a los moliónidas, dejándole así sin sus mejores generales.

Posteriormente volvió a reclutar otro ejército entre las ciudades del Peloponeso, con el que dio el golpe definitivo. Saqueó la Élide y mató a Augías, poniendo al desterrado Fileo como rey. Pausanias, en cambio, afirma que Heracles le perdonó la vida a Augías y le restauró en el trono, mientras que Fileo se estableció definitivamente en Duliquio.
Poseidon
Nueva sexta Tarea: Capturar al Toro de Creta

El Toro de Creta fue el toro que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió ofrecer un sacrificio al dios; pero Minos lo encontró tan hermoso que lo incorporó a sus rebaños como semental en vez de sacrificarlo. Poseidón, enfurecido, hizo que la reina Pasífae se enamorara del animal y concibiera con él un hijo, Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro, convirtiéndolo en un terrible animal salvaje que echaba fuego por las narices.
Heracles se presentó ante Minos, que le autorizó para capturar al toro (si podía), puesto que éste estaba causando estragos en Creta. Heracles consiguió subir al lomo del animal y conducirlo hasta Micenas a través del mar Egeo. Euristeo, al ver al hermoso toro, lo quiso ofrecer a Hera, pero ésta lo rechazó al ver la ferocidad del animal, por lo que se lo dejó en libertad.
El toro atravesó la Argólide y cruzó el istmo de Corinto, causando estragos allá por donde pasaba, hasta que Teseo logró matarlo en la llanura de Maratón, próxima a Atenas, la ciudad de la que era héroe.
Alexander
Octava Tarea: Robar las yeguas de Diomedes

Las Yeguas de Diomedes eran cuatro animales carnívoros que el gigante Diomedes tenía encadenados, alimentándolos con la carne de sus inocentes huéspedes. Heracles partió con un grupo de voluntarios consiguiendo arrebatar las yeguas a su dueño, el cual fue con su ejército tras los ladrones. Heracles envió a su amigo y amante Abdero a la custodia de las yeguas mientras él y sus hombres hacían frente a Diomedes y los suyos. Pero mientras Abdero apartaba de la lucha el carro al que estaban atadas, las yeguas se soltaron y lo devoraron. Heracles y sus hombres vencieron al ejército enemigo, y el héroe mató a Diomedes arrojándolo a sus propias yeguas, que lo devoraron sin compasión. Los pocos adversarios que quedaban en pie huyeron aterrados al ver cómo los sanguinarios animales daban buena cuenta de su líder. Al terminar de comérselo, las yeguas se volvieron inexplicablemente mansas, y Heracles las pudo atar de nuevo al carro del fallecido Diomedes y llevárselas a Micenas, donde fueron entregadas a Euristeo, que se las regaló a Hera. Se dice que murieron en el Monte Olimpo, devoradas por las fieras y las alimañas. Según la tradición, la "caballeria" de Alexander, descendía de una de estas yeguas.

Novena Tarea: Robar el cinturón de Hipólita

Admete, la hija de Euristeo, fue la que dispuso el noveno trabajo de Heracles, que consistía en robar el cinturón mágico de la reina amazona Hipólita, a la cual se lo había regalado su padre, Ares.

Hipólita, al enterarse de los motivos de la llegada de Heracles, le prometió darle el cinturón, pero Hera, disfrazada de amazona, propagó el rumor de que Heracles y sus acompañantes habían raptado a la reina, por lo que las amazonas atacaron la nave de Heracles. Esta pensó que la promesa de Hipólita había sido un engaño, combatió contra las amazonas, mató a Hipólita y le quitó el cinturón.
Equidna
Décima Tarea: Robar el Ganado de Gerion

Gerión era un monstruoso gigante, hijo de Crisaor y Calírroe. Es descrito como un ser antropomorfo formado por tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades, según la mayoría de las versiones. Aunque no se suele especificar la forma exacta de la unión entre los tres cuerpos, se le suele representar con una unión lineal o radial por las cinturas. A veces se le retrata con alas, pero no es usual. Aparte de estas características, su aspecto mayoritario era humano. Vivía en la isla Eriteia.
El ganado de Gerión estaba guardado en una cabaña custodiada por Ortro, perro de dos cabezas hermano de Cerbero, y por el pastor Euritión. Heracles mató a ambos, y cuando llegó Gerión, según algunas versiones avisado por Menecio, el pastor del Hades, lo mató también, desgarrando su cuerpo en los tres de que estaba formado.

La heroína se dispuso a llevar el ganado a Euristeo. Durante el camino, en la escala que hizo en el monte Aventino de Roma, un gigante llamado Caco le robó a Heracles parte del ganado mientras dormía. El gigante hizo caminar a las reses marcha atrás para no dejar huellas, una repetición del truco de la joven Hermes. Caca, la hermana de Caco, le dijo a Heracles dónde escondía su hermano el producto del robo. El héroe mató a Caco y recuperó la parte del ganado robada por éste.

Al pasar por Sicilia, el héroe fue retado a un combate por Érice, el rey de la isla, que era un fortísimo boxeador. Heracles apostó parte del ganado y su adversario, muy seguro de sí mismo, puso en juego su reino. Pero fue ella quien ganó el combate, en el cual mató a Érice, que fue enterrado en el templo dedicado a su madre Afrodita en la montaña a la que dio nombre: Erice. Heracles dejó el reino a sus habitantes diciéndoles que en la posteridad enviaría a sus descendientes a gobernar (estos descendientes serían los heráclidas, capitaneados por su sobrino Yolao).

Para molestar al héroe, Hera envió un tábano para que picase a las reses, irritándolas y esparciéndolas. Después, la diosa envió una inundación que elevó el nivel de un río tanto que Heracles no podía vadear el ganado. Éste se puso a apilar piedras en el río, construyendo un camino por el cual condujo a las reses.

Más tarde, Equidna asaltó a Heracles y le robó el ganado. Cuando ella fue a reclamarlo, la ninfa pidió como rescate que mantuviera un encuentro sexual con ella. Heracles lo hizo, y de esta unión nacieron Agatirso, Gelono y Escites.

Por fin ella llegó a Micenas con el ganado, el cual fue sacrificado a Hera por orden de Euristeo.
Atlas
Undecima Tarea: Robar las manzanas del jardín de las Hespérides

Los árboles del jardín de las ninfas Hespérides daban manzanas de oro. Heracles capturó primero al anciano del mar Halios Geron, el dios marino que cambiaba de forma, y le exigió que le indicara la ubicación de dicho jardín. El anciano acabó dándole la información.

Llegando finalmente al Jardín de las Hespérides, Heracles engañó a Atlas para que cogiese algunas manzanas del jardín ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas, puesto que el titán no tendría problema alguno para hacerlo, ya que era el padre de las. Al volver, Atlas decidió no aceptar el sujetar los cielos de nuevo, y en vez de eso se ofreció a llevar las manzanas a Euristeo él mismo, pero Heracles volvió a engañarlo aceptando quedarse en el lugar de Atlas, con la única condición de que éste sujetase el cielo un momento para que el héroe pudiera ponerse su capa más cómodamente. Atlas accedió, y entonces Heracles tomó las manzanas y se marchó.
Cerberus
Duodécima Tarea: Capturar a Cerberus y sacarla de los infiernos

Cerberus era hija de Equidna y Tifón, y estaba a cargo de Hades. Cuidaba la puerta de los infiernos, y siempre era amable y risueña cuando las almas se dirigían en dirección al Hades, aunque tenebrosa y feroz cuando alguien trataba de escapar hacia el mundo vivo.

Heracles viajó primero a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos, que le enseñarían cómo entrar en el Hades y cómo salir viva de él. Estos también le permitirían absolverse un poco más de la culpa de haber matado a su familia. La heroína encontró la entrada al inframundo en Ténaro. Atena y Hermes le ayudaron a traspasarla al entrar y al salir. Gracias a la insistencia de Heracles y a su propio aspecto fiero, Caronte le llevó en su barca a través del Aqueronte. Para llevarse a Cerbero, Heracles simplemente pidió permiso al dios Hades, y éste accedió con la condición de que no hiciera daño y la regresará cuanto antes, Hades quería seguir provocando la ira de Hera, quien fue con el anteriormente para solicitarle combatir a Heracles. La heroína obedeció, tratando a Cerberus amablemente, y ella, halagada al recibir por primera vez ese tratamiento, la acompañó afuera dócilmente.


Finalmente, las tareas fueron terminadas satisfactoriamente y Heracles había sido liberada por todo lo malo que había hecho. Heracles al tiempo murió envenenada con la piel del león de Nemea, su maza, su arco y sus flechas. Tal y como cuenta la historia, la muerte de Heracles fue una gran pérdida para los humanos.

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