La Tríada: El Fín, el Medio y el Principio.


Sephirot juega con la vida de las criaturas del universo cómo si fueran piezas de ajedrez, Yggdrasil es su contrincante. A través del infinito han sostenido encuentros en los que la vida siempre termina mal, pues es Sephirot la que siempre gana. Ella siempre avista y crea pequeñas ventajas; en sus palabras estas son la causa de que siempre sea victoriosa, pues cree firmemente que la maldad de los hombres y de sus Dioses siempre inclinará la balanza hacia su lado.

Dicho juego macabro es efectuado en un ritual que dura la existencia del universo mismo en dónde la combinación de fuerzas es la técnica y la belleza objetiva del juego, ésta habilidad es dominada por Sephirot, mientras que Yggdrasil cree fervientemente que el misterio del sacrificio está encerrado en la sabia transformación material en el tiempo. Ambas no se pueden resistir a la fascinación de un sacrificio ya que la pasión por los sacrificios es parte de la naturaleza de la creación.

S: Yo siempre he sentido un poco de lástima hacia aquellas criaturas que no han conocido su naturaleza; Justamente lo mismo que siento por los Dioses que no han sido embriagados por el poder supremo. Éste juego del enésimo ciclo, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al Gran Dragón.

Y: Éste juego es una tortura mental. La mente humana es limitada, pero la estupidez humana es ilimitada. Sólo un hombre culto y sin ego puede llegar a lo más alto, alguna vez tendré a uno con el cuál poder ganarte por primera vez.

Todo nace y muere con el Gran Dragón, unas veces es rápido y otras longevo, pero ésta regla nunca cambia, pues esto es necesario para que las Diosas mismas puedan existir. La vida es demasiado breve para poder imaginarse en la situación en la que están, no tienen tiempo para reflexionar ni mucho menos para aprender, son fragmentos mecanizados de un organismo más grande. Así, por que sí cómo el corazón del ser humano late, o las escamas de los dragones nacen, éstos mismos seres actúan para ser parte de algo más grande. Forman parte de una célula, que a su vez forma parte de un órgano, y a su vez forma parte de un sistema, mismo que forma parte de un ser supremo. O más bien, dos seres supremos.

S: Yggdrasil, respóndeme una vez más, ¿Por qué deseas ganar sí al final todo será destruido?

Y: ¡Para ver la cara que pones!

La creación consiste en engendrar vida nueva, pero ella no podría tener lugar si la vieja no se ha ido. Las formas son infinitas pero la materia no, así como es forzoso fundir el bronce de las estatuas viejas para crear nuevas, es necesaria la purga de vida indeseable. Por eso la muerte mantiene el amor por la tierra, por eso la Purificación es imprescindible.

S: A veces me gustaría ir allí con los filósofos y los grandes Dragones para que sepan que son así, por que nosotras lo queremos así, me emociona la idea de hacerles saber que no son cómo son por cómo se creen que son. Y que son cómo son porque somos como somos, pero ni siquiera me parece que sean lo suficientemente sabios cómo para entenderlo.

Y: ¿Me preguntó cómo es que siempre llegan a la conclusión de que en el juicio final los buenos disfrutarán la dicha, y los malos serán castigados? Es imposible imaginar el universo manejado por un sabio, justo y omnipotente Dios. Aquí yace la condena de ellos: Ángeles, Demonios, Dragones, Humanos, Enanos, Hadas … Todos creen lo mismo. Todos creen que son dignos de nuestra gracia.

S: Sólo nuestros preciosos pueblos elficos son dignos del conocimiento de su creación, es por su valentía y voluntad que los amo tanto. Adoptan su papel y trasmiten paz y amor a sus descendientes. Sólo por ellos siento lástima al final de sus días.

Es la culpa, el miedo, la impotencia lo que hace crueles a los vivos. Pero la crueldad de estas Diosas va más allá de la intensión por hacer el mal. Es más bien como que ellas pasaron directamente de la cuna a la edad adulta, sin que en el periodo intermedio hayan tenido una noción sobre cómo funciona y se rige la brutalidad. Al ser eternas y nunca haber sido reprendidas de alguna manera, ellas conocen el precio y lo que cuesta crearlo todo, pero desconocen el valor de algo, fue gracias a su determinación a seguir en éste juego que comenzaron a darle valor a ciertos aspectos de la vida.

Todas las formas de vida y aberraciones de ésta obedecen estrictamente a la curiosidad de estas Diosas por provocar y dar valor a nuevas experiencias. Así como para Sephirot la maldad tiene un valor alto, la superación es para Yggdrasil de una misma magnitud.


Así en la tierra como en el cielo, ellas lo volverán a hacer una y otra vez, pues estos lugares han sido siempre objeto de experimentos y muchas vidas pasadas, siempre es al final una tríada cíclica sin fin.



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