Las Diosas Gemelas: Isis y Nephthys


En el mundo mágico de Mistarcia existen Dioses y Diosas, una peculiar dinastía es la de los pueblos del desierto, ellos cuentan con unas gemelas como Diosas. Ellas tienen su propia leyenda y mito, su aparición es igual de antigua que se remonta a la primera gran Guerra de los Cielos, sus padres fueron testigos de la creación, y en su descendencia (Ellas y sus hermanos) confiaron la suerte de sus protegidos.
Neftis, Diosa de los pueblos del desierto.
Diosa de la naturaleza, y también la Virgen que puede dar a luz. Hija de Geb y Nut, hermana de Osiris, Isis y Set, y esposa asimismo de Set. Neftis estaba permanentemente adornada con atributos mágicos por lo que uno de sus nombres era Urt-hekau, que significa: Maravillosa en las Palabras y en el Poder.

Neftis era además representada como una mujer que llevaba sobre la cabeza los dos jeroglíficos que servían para escribir su nombre que significa el "ama de la fortaleza". Cuando era llamada "señora de Occidente" se convertía en reina de la noche y de los muertos y muchas veces es identificada con la diosa "del libro" o "del destino".

Viene representada en la forma de una mujer que lleva sobre su cabeza el símbolo de su nombre (la señora de la casa), es decir una cesta y una casa, aunque en algunos casos se dice que es representante de la corrupción. Se creía que habitaba en las tierras hostiles, como los desiertos, donde guiaba a los viajeros. Se le asoció al culto funerario y formó parte del culto del dios Min. Las vendas que envolvían el cuerpo del difunto representaban los mechones de su cabello. Protege también al Sol naciente de la malvada serpiente Apofis. Su hijo es Anubis, Dios de la muerte del antiguo Egipto, maestro de las necrópolis y patrón de embalsamadores, representado como un gran cánido negro acostado sobre su estómago, probablemente un chacal o un perro salvaje, o como un hombre con cabeza de perro.
Isis, Diosa de los pueblos del desierto.
Es la diosa lunar egipcia, Virgen-madre que da vida y salud, personificación de la Naturaleza y del cosmos como principio femenino. La "Madre Sagrada", como también se la denominaba, que era maestra en magia igual que Thoth. Es el símbolo de la fecundidad. El espíritu que impregna a las semillas y a las inteligencias.

A Isis estaban consagrados el ibis y el gato, y era representada con cabeza de dicha ave, puesto que el ibis blanco o negro simboliza la luna, que es blanca y brillante por un lado y oscura por el otro. El gato es también un símbolo lunar. En sus representaciones animales o de mujer con cabeza de animal está la vaca, la cobra, la leona y otras.

Pero además Isis era la reina de la bóveda celeste y preside las revoluciones de los astros, que determinan la sucesión de los días y las noches y el orden de las estaciones, por lo que era muy frecuente representar estrellas al lado de su imagen o encima de su cabeza. En particular había una estrella consagrada a Isis en Egipto, la de Sothis, que los griegos identificaban con Sirio. Los egipcios imaginaban a Isis como la "Señora del Cielo" en forma de vaca; el firmamento sembrado de estrellas constituía su vientre. Su hijo es Horus.  Al poco tiempo de nacer, Horus, hijo de Osiris, fue escondido por su madre Isis y lo dejó al cuidado de Thoth, Dios de la sabiduría, que lo instruyó y crio hasta convertirse en un excepcional guerrero. En un principio es un Dios celeste; es el Dios real más antiguo que tuvo forma de halcón.

Leyenda
La leyenda dice que Set odia desde la infancia al primogénito Osiris (su hermano); esta es la fábula constante del buen hermano frente al malo; tratando de evitar su neta superioridad, intentando borrar con la muerte la distancia entre ambos. Set se casó con su hermana Neftis, manteniendo la tradición iniciada por sus antecesores divinos. Pero Neftis amaba a Osiris, y como de este matrimonio con set no surgió ningún hijo ya que era estéril, Neftis emborrachó a su hermano y yació en él. Ese hijo nacería más tarde y sería conocido con el nombre de Anubis.

Tanto amaba Neftis a Osiris y tanto despreciaba a su marido que, cuando se produjo su asesinato, la buena y desgraciada Neftis huyó de su perverso marido, para poder estar al lado del amado, junto a su hermana Isis, ayudándola en el embalsamamiento, por eso es muy frecuente ver juntas a ambas diosas, una a la cabeza y otra a los pies de los sarcófagos. Tras aquel momento, Isis y Neftis iban a permanecer siempre unidas a la muerte, acompañando al piadoso difunto en su tumba, para proporcionarle la ayuda que necesitara al otro lado de la muerte.

Al asesinar a Osiris, Set sólo consiguió divinizar aún más a su odiado hermano, porque el Osiris triunfante sobre la muerte iba a establecerse como la personificación divina del ciclo, y volvería a nacer y morir eternamente, reinando en la vida eterna del cielo y venciendo sobre su traidor hermano en la tierra, al quedarse con sus posesiones y ser la figura amada por las dos hermanas Isis y Neftis, la figura adorada y reverenciada por todos los egipcios, la divinidad bondadosa que gobernaba las estaciones y el benéfico Nilo en provecho de los hombres.

A Neftis se le representa con su hermana, llorando y velando por Osiris. Esta diosa a pesar de su aspecto algo difuminado oculta toda la fuerza de lo femenino en su más abnegada y seductora expresión y representa la comprensión que nace del amor y borra fronteras.

Nephthys esquiva un ataque y observa al Gran Dragon.
La Batalla contra Bahamut
Ambas Diosas hacen su aparición para contener el despertar de Bahamut, cuándo bajan de los cielos el Gran Dragon Negro ataca a Neftis, quién esquiva su ataque pisando la tierra para volver a intentar contener su despertar absoluto. Ellas no mueren en éste evento.

La Lamentación de Isis y Netfis
Ambas Diosas se muestra acongojadas por la muerte de Horus por lo que realizan un cántico que le devuelve la vida por unos momentos; dicho cántico puede ser interpretado por dos mujeres hermosas que en su momento harán que el Dios Horus vuelva de la muerte para luchar una vez más. Ambas diosas deben elegir a una mujer para que tome su lugar con dicho ritual en el momento en que ellas no lo puedan realizar. Neftis eligió a La Profeta de la Runa para dicho momento, éste fue el trato al que llegaron con tal de dejarla salir del mundo de los muertos 500 años después de su llegada.

Habla Isis, dice:
¡Ven a tu casa, ven a tu casa! Tú, el Señor de On, ven a tu casa, ¡No están tus enemigos! ¡Oh, buen músico, ven a tu casa! Obsérvame, soy tu querida hermana. ¡No te alejarás de mí! ¡Oh, buen joven, ven a tu casa! Hace mucho tiempo que no te he visto, mi corazón se lamenta por ti, mis ojos te buscan. ¡Yo te busco para verte! ¿No podré verte, no podré verte, buen rey, no podré verte? Es bueno contemplarte, bueno observarte. ¡Tú, el de On, es agradable verte! ¡Ven a tu amada, ven a tu amada! ¡Unnefer, justificado, ven a tu hermana! Ven a tu esposa, ven a tu esposa. ¡Alma abatida, ven a tu señora de la casa! Soy tu hermana por tu madre. ¡No me abandonarás! Los dioses y los hombres te buscan y lloran juntos por ti. Mientras pueda verte te llamaré. ¡Llorando a lo alto del cielo! Pero tú no oyes mi voz, aunque yo sea tu hermana a quien amaste en la tierra. ¡No amaste a nadie más que a mí, la hermana, la hermana!

Neftis habla, dice:
¡Oh, buen Rey, ven a tu casa! ¡Complace a tu corazón, no hay ninguno de tus enemigos! Junto a ti, tus Dos Hermanas protegen tu féretro. ¡Te llaman llorando! ¡Vuélvete sobre tu féretro! ¡Observa a las mujeres, háblanos! Rey, nuestro Señor, ¡aleja cualquier pena de nuestros corazones! Tu séquito de dioses y de hombres te observa, ¡muéstrales tu faz, Rey, nuestro señor! ¡Nuestros rostros viven de contemplar tu cara! ¡Que tu rostro no evite los nuestros! ¡Nuestros corazones se alegran de verte, Rey! ¡Nuestros corazones están felices de contemplarte! Yo soy Neftis, tu amada hermana, tu enemigo está derrotado, no estará, estoy contigo, el guardián de tu cuerpo, por toda la eternidad.

Isis habla, dice:
¡Salve a ti!, el de On, asciendes por nosotros cada día en el cielo, no dejamos de ver tus rayos, Thot, tu guardián, eleva tu ba, en la barca diurna, en ese tu nombre de ‘Luna’. He venido para contemplar tu belleza en el Ojo de Horus, en tu nombre de ‘Señor del festival del sexto día’. Junto a ti, tus cortesanos no te abandonarán, conquistaste el cielo por tu deseo de majestad, en ese tu nombre de ‘Señor del festival del decimoquinto día’. Asciendes por nosotros como Ra cada día, brillas por nosotros como Atum, dioses y hombres viven de contemplarte. Cuando te elevas por nosotros iluminas las Dos Tierras, la tierra se ilumina completamente con tu presencia, los dioses y los hombres miran hacia ti, ningún mal acontece sobre ellos cuanto tú brillas. Cuando atraviesas el cielo tus enemigos no están, yo soy tu guardián todos los días, vienes a nosotros como niño en la Luna y el Sol. ¡No dejamos de contemplarte! Tu sagrada imagen, Orión, en el cielo, amanece y se establece cada día; Yo soy Sothis, quien le sigue. ¡No me apartaré de él! La noble imagen surge de ti, alimenta a dioses y hombres; los reptiles y rebaños viven de ella. Fluyes de tu caverna para nosotros, justo a tiempo, vertiendo agua a tu ba, haciendo ofrendas a tu ka, para alimentar a dioses y hombres por igual. ¡Salve, mi Señor, no hay ningún otro dios como tú! El cielo tiene tu ba, la tierra tu forma, el Más Allá está repleto de tus secretos. Tu esposa es tu guardiana. ¡Tu hijo Horus gobierna las tierras!

Neftis habla, dice:
¡Oh, buen Rey, ven a tu casa! Unnefer, justificada, ven a Dyedet. ¡Oh, toro robusto, ven a Anpet! ¡Oh, amante de mujeres, ven a Hat-mehyt! ¡Ven a Dyedet, el lugar que tu ba ama! Los bas de tus padres son tus compañeros, tu joven hijo Horus, el niño de tus Hermanas, se encuentra ante ti; yo soy la luz que te protege cada día. ¡No te abandonaré nunca! ¡Oh tú, el de On, ven a Sais! ‘Saita’ es tu nombre; ven a Sais para ver a tu madre Neith, buen niño, ¡no te alejarás de ella! Ven a sus colmados senos, buen hermano, ¡no te alejarás de ella! ¡Oh, hijo mío, ven a Sais! ¡Ven a Sais, tu ciudad! Tu lugar está en el Palacio. ¡Descansarás para siempre al lado de tu madre! Ella prtege tu cuerpo, repele a tus enemigos. ¡Ella guardará tu cuerpo para siempre! ¡Oh, buen Rey, ven a tu casa, Señor de Sais, ven a Sais!

Isis habla, dice:
¡Ven a tu casa, ven a tu casa! Buen Rey, ¡ven a tu casa! Ven, observa a tu hijo Horus ¡como Rey de dioses y hombres! Ha conquistado ciudades y nomos por la grandeza de su gloria. El cielo y la tierra le temen, la Tierra del Arco siente temor ante él. Tu séquito de dioses y hombres es suyo, en las Dos Tierras, ejecutando tus ritos; tus Dos Hermanas (que están) junto a ti hacen libaciones a tu ka, tu hijo Horus te presenta tus ofrendas, de pan, cerveza, bueyes y aves. Thot recita tu liturgia, y te llama con sus hechizos; los Hijos de Horus guardan tu cuerpo, y bendicen tu ka cada día. Tu hijo Horus, defensor de tu nombre y tu capilla, hace oblaciones a tu ka; los dioses, con jarras de agua en sus manos, vierten agua para tu ka. ¡Ven a tus cortesanos, Rey, nuestro señor! ¡No te alejes de ellos!



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